sábado, enero 27, 2018

He transitado este camino.


He transitado este camino.
En mis sueños pasados.
A paso tranquilo. Y cuyas esencias he olvidado.

Cerca de medianoche, recostado en el motor de un auto, a la orilla de un camino rural cualquiera, al lado de una antigua casona señorial veo pasar sin prisas la noche.
Las estrellas.
Un par de rafagas de viento amistoso y alguno que otro viajero sin mayor apuro.

De pronto se hace de día, y un señor muy bien vestido, a la antigua moda, se detiene junto a mí para entregarme las noticias: el dueño de la casona ha muerto y debo compartir la propiedad, en herencia junto a su familia. Una familia que conozco, con la cual deberé acostumbrarme a convivir.
Poco a poco los días van pasando de forma anodina, monótona, casi vacacional. Y el choque entre dos familias que deben compartir una propiedad se hace evidente.

A regañadientes nos soportamos, nos miramos, compartimos.
A regañadientes, pero con respeto.

Durante una soleada tarde de Domingo, nos reunimos por las calles del pequeño pueblo para acompañar una procesión religiosa ..ó algo así. Una de las personas asistentes marchaba desnuda lo que provocó una airada reaccion de desacuerdo por parte de una de las personas de la otra familia, a lo cual la mayoría se opone. Como soy el eterno defensor de las causas perdidas me pongo de su lado. Y somos dos.

La presencia de mi madre con una olla de aceite hirviendo no augura nada bueno, así que me interpongo para no causarle daño al causante de tamaña revuelta.

La ultima imagen de mi sueño es ver el aceite hirviendo venir en linea directa a mis ojos.
Y luego desperté.



Extraña cosa son los sueños.
Sólo sueños, pero lo más desconcertante es que podrían ser realidad.

Este año iré rescatando joyitas musicales olvidadas de tiempos pasados.
Es hora de volver a mis raices.

Automat, THE RISE.